"Escribir es una manera de vivir”, dijo Flaubert, con
muchísima razón. No se escribe para vivir, aunque uno se gane la vida
escribiendo. Se vive para escribir, más bien, porque el escritor de vocación
seguirá escribiendo aunque tenga muy pocos lectores o sea víctima de
injusticias tan monstruosas como las que experimentó Lampedusa, cuya obra
maestra absoluta, El Gatopardo, la mejor novela italiana del siglo XX y
una de las más sutiles y elegantes que se hayan escrito, fuera rechazada
por siete editores y él se muriera creyendo que había fracasado como
escribidor". Vargas Llosa: “Un alto en el
camino”, EL PAÍS, 4-3-2016.
"En
primer lugar, es asombroso que se pudiera escribir un retrato tan brillante e
incisivo de los orígenes de la Sicilia moderna y la decadencia y muerte de su
aristocracia desde la agonía, y que lo hiciera el último de una noble estirpe.
Giuseppe Maria Fabrizio Salvatore Stefano Tomasi, nacido en 1896 y príncipe de
la diminuta isla de Lampedusa tras la muerte de su padre en 1934, fue un hombre
cuya vida, vista desde fuera, exhibió todos los desajustes y dificultades
terminales de la clase -ya superflua- a la que pertenecía. Fue un hombre que no
hizo prácticamente nada en toda su vida más que producir una única obra maestra
al final. Sus contemporáneos le consideraban tímido, letárgico y dominado sin
remedio por su madre y su esposa, y se sorprendieron ante su fama póstuma".
"En la famosa secuencia del baile se dice: "Los dos jóvenes ya se
alejaban dejando paso a otras parejas, menos hermosas, pero tan
enternecedoras como ellos, cada una sumergida en su propia y efímera
ceguera. Don Fabrizio sintió que se le ablandaba el corazón: el
desagrado se había transformado en compasión por aquellos seres fugaces
que trataban de gozar del exiguo rayo de luz cuya gracia les había sido
concedida entre las dos tinieblas: la que había precedido a la cuna y la
que los arrebataría tras los últimos estertores. ¿Cómo podía uno
ensañarse con quienes, sin duda, iban a morir?... Sólo tenemos derecho a
odiar lo que es eterno".
Cincuenta o
más años son sólo un instante "en los dominios donde reina para siempre la
certeza", como asimismo se lee al final de la Sexta Parte. Pero quizá sean
suficientes para que todos los novelistas aún vivos, aún fugaces, aún ciegos y
enternecedores entre las dos tinieblas, nos estemos ya ganando el derecho a
odiar El Gatopardo".
QUE FOI DA FAMILIA SALINA / LAMPEDUSA?
Paralelismos Familia Salina / Familia Lampedusa
Carta de Lampedusa ao seu amigo Enrico Merlo Tagliavia, datada o 30 de
maio de 1957, dous meses antes de morrer.
Querido Enrico:
En la carpeta de piel encontrarás el texto mecanografiado de El Gatopardo.Te ruego que lo cuides porque es la única copia que tengo.
Te ruego también que lo leas con cuidado porque cada palabra ha sido pensada y
muchas cosas no están dichas claramente, sino solo sugeridas.
Me parece que tiene cierto interés porque muestra a un noble siciliano en un
momento de crisis (que no está dicho que sea solo la de 1860), cuál es su
reacción y cómo se va acentuando la decadencia de la familia hasta su
desintegración casi total; pero todo eso visto desde dentro, con una cierta
identificación del autor y sin ningún rencor, a diferencia de lo que se observa
en Los Virreyes.
No es preciso que te diga que el Príncipe de Salina es el Príncipe de
Lampedusa, mi bisabuelo Giulio Fabrizio (1); todos los detalles son reales: la
estatura, las matemáticas, la falsa violencia, el escepticismo, la mujer, la
madre alemana, la negativa a ser nombrado senador. También el padre Pirrone es
auténtico, incluso el nombre. Creo que a los dos les he atribuido una
inteligencia superior a la realmente tuvieron.
Tancredi es Gió (2), tanto físicamente como por su manera de comportarse;
moralmente es una mezcla del senador Scalea y de su hijo Pietro (3). Angelica
no sé quién es, pero recuerda que Sédara, como nombre, se parece mucho a
Favara. Donnafugata, como pueblo, es Palma; como palacio, es Santa Margherita (4).
Me importan mucho los dos últimos capítulos: la muerte de Don Fabrizio, que
siempre estuvo solo a pesar de tener mujer y siete hijos; la cuestión de las
reliquias, que pone punto final a todo, es absolutamente auténtica y la vi con
mis propios ojos. Sicilia es la que es; la de 1860, la de antes y la de
siempre. Creo que el conjunto no está exento de cierta poesía melancólica.
Parto hoy; no sé cuándo volveré; si quieres escribirme, puedes hacerlo a la
siguiente dirección [signora Biancheri Via S. Martino della Battaglia 2 Roma].
En el reverso del sobre aparece:
Atención: el perro Bendicó es un personaje importantísimo y es casi la clave
de la novela (5).
NOTAS Á CARTA:
(5) Gioacchino Lanza Tomasi aclara: "Este emblema
heráldico é a clave da destrución, no sentido de que a ruína chega ata o
can" (o can Bendicó; vid.a carta neste enlace: La
Reppublica). Tradución da
carta, lectoreselectronicos.com.
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Escudo de armas da familia Tomasi di Lampedusa
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Exposición Casa del lector. Fundación Germán Sánchez Ruipérez.
Fotos, retratos, obxectos persoais e o manuscrito de El Gatopardo.
A PELÍCULA DE VISCONTI (1963)
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